¡Qué género tan maravilloso es la Fantasía!, mundos sobre mundos, universos tan eternos como extensos, personajes solo limitados por lo excelsa que sea nuestra imaginación, con historias tan gloriosas como lo pueden llegar a ser los mismos Dioses de nuestra narración.

Pero así como es de grandiosa la Fantasía para darnos cabida a sabrá cuánta criatura y espacio existente en nuestra retorcida mente, también conlleva el problema de “encasillar”. Dentro de la Fantasía nacen un sinfín de subgéneros tan complejos y distintos, que incluso podemos definir uno por cada autor existente en el colectivo literario. Hay Fantasía Épica, Alta Fantasía, Realismo Mágico, e incluso un género muy importante en la actualidad llamado “Fantasía Oscura”.

Pero la Fantasía Oscura tiene un grave problema, NO TIENE DEFINICIÓN. Todos los subgéneros fantásticos difieren en demasía, según la era o el mismo autor, y terminan por englobar obras que no se parecen nada entre sí, solo por el fanatismo de clasificar todo lo que cae en nuestras manos. La Fantasía Oscura es un género que no tiene bordes, por más que el nombre nos oriente a tomar una definición, pues nadie define bien lo que “Oscuro” significa. Podemos definir el género como una mezcla de Fantasía y Horror, pero esto deja fuera obras como La Torre Oscura de Stephen King, o Vathek de William Beckford; que aunque poseen toques y técnicas extraídas del Terror, no llegan a clasificarse dentro del mismo. Quizá conviene tomar el aspecto Gótico de la literatura, pero esto arranca obras como Apocalipsis, también de Stephen King; o el Protagonista antiheróico, para separar de una vez a Elric de Melniboné, del maestro Moorcock.

No existe una definición ni consenso de Fantasía Oscura, pues el término es tan ridículamente amplio que termina por englobar a casi toda obra fantástica que no encaje con la “bondad” de su género madre, ya sea por una cuestión de narrativa terrorífica, personajes amorales, protagonistas antiheróicos, tema sobrenatural o ambiente gótico; al final una obra puede poseer cualquiera de estas individualmente, o todas si lo intenta, y ser aceptado dentro de la Fantasía Oscura; pero terminará siendo emparejada con obras que nada se asemejan entre sí. Podríamos decir que el sub-género anida a los “patitos feos”, quizá psicóticos, malignos o desalmados, que no pueden compartir la cama con obras más “nobles”.

Es por esto que partiremos al género, y le daremos una sección a cada uno; quizá de esta manera Poe no tenga que discutir con Gaiman, y dispondremos a todos de su respectivo ejemplo. Ya decidirá el lector si ameritan estar todos juntos o no.

  • Fantasía Oscura por Terror

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Esta es quizá la definición más directa de todas, y la más aceptada tanto por lectores como por escritores. Originalmente la Fantasía Oscura se centraba en las obras de Terror, que incluyeran mundos fantásticos y personajes enteramente creativos; siendo quizá el más amplio representante el maestro Lovecraft.

El problema resulta, en que para poder crear Terror de la Fantasía, se requiere una imagen… grotesca. Es muy difícil para el autor idear un universo tan amplio, pero enfocándose en el Terror Psicológico, el Thriller, o el Slasher; por lo que al final es el Terror Cósmico quien se lleva las palmas en esta amalgama.

La Fantasía requiere dejar volar la imaginación, y el Terror requiere despertar el instinto en el lector; ambas ideas combinadas terminan por dar a luz a un sinfín de pesadillas, quizá las más emblemáticas de toda la literatura. Los mitos de Cthulhu, los Primigenios, toda la mitología cósmica encierran el aspecto visceral del Terror, con una retorcida creatividad fruto de horrores de psicosis.

Al lector no le costará trabajo aceptar esta definición de Fantasía Oscura, pues es la más habitual, y la primera imagen que viene a nuestra mente cuando escuchamos su nombre; pero no debe cerrarse a esta única idea, pues hay otras áreas que entran en el género, sin requerir el espanto del lector.

  • Fantasía Oscura por Moral y Ética.

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Olvidemos por un momento que nuestra intención es aterrar, y busquemos algo más… moraleja. Varias obras de Fantasía Oscura nacen de la necesidad de tocar temas “intocables”, obras que despiertan en el lector la necesidad de dudar, de confrontar sus arraigadas ideas, hasta romperlas para dar cabida a una nueva luz. Lamentablemente esta misión no siempre es fácil, y requiere un toque muy crudo de fantasía que muchas veces espanta al débil; desechando la “luz”, y revelando la “oscuridad” a flor de piel, para darle al lector aquel baño de agua helada que requiere.

Cuando usamos la Fantasía para hacer una crítica, creando mundos destruidos para hacer consciencia social, nos adentramos también a la Fantasía Oscura.

Este sub-sub-género le será familiar al lector, en especial si lo asociamos con su hermano cercano: Ciencia Ficción. Aquí nos adentramos a obras como “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley, o “1984” de George Orwell; donde el universo es una pútrida percepción de un futuro distópico, fruto de una evolución amoral de la sociedad.

“Apocalipsis” de Stephen King, también entra en esta área, pues haciendo uso de un mundo post-apocalíptico, terminamos por descubrir la importancia del destino, la vida, y el coraje; con un trasfondo lúgubre y siniestro. Si el lector ha tomado esta obra de arte, se dará cuenta de que, al contrario de lo habitual del autor, se centra más en una aventura que en un instinto de terror, dejando atrás la definición que tomamos al inicio.

Otra cosa a resaltar, y que se asemeja más al punto siguiente, es que el aspecto de crítica social no siempre viene en forma de una sociedad destruida. La Fantasía Oscura por moral también acepta las obras que, haciendo uso de los personajes y las alegorías, representa conflictos en metáforas, usualmente con el lado “oscuro” como virtual triunfador, sin que esto signifique la derrota de la bondad.

  • Fantasía Oscura por Protagonista

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Hay muchas obras que no representan (al menos no de forma directa) una crítica a la moral, ni tampoco buscan destrozar al lector con una imagen terrorífica; algunas historias solo buscan contar otro punto de vista, salirse de la zona de comfort, y tocar el alma de los rechazados. Este tipo de personajes, también conocidos como “Antihéroes”, son los habituales protagonistas de la Fantasía Oscura.

Un Antihéroe no es siniestro, ni siquiera malvado; simplemente es un personaje que representa el aspecto contrario de la moral heroica a la cual estamos acostumbrados. Pueden ser personajes con objetivos viscerales, ajenos a una ética de sociedad, y que solo buscan su satisfacción; como también pueden ser aspectos de sufrimiento, criaturas muy apenas distinguibles como humanos, sollozando en un mar de agonía emocional.

Ejemplos de este tipo de obras hay varios, más en los tiempos recientes. Encontramos ejemplos varios de autores como Neil Gaiman, Alan Moore y otros que resaltan más en la literatura ilustrada. Personajes como John Constantine, Spawn, “V”, hacen eco en los recuerdos del cómic, mostrándonos actitudes muchas veces contrarias a los héroes habituales, pero sin dejar ese trayecto u objetivo de un protagonista, resaltando aquel dicho tan famoso: El fin justifica los medios.

  • Fantasía Oscura por Ambientación

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Antes de la novela de Terror, antes de la novela policiaca, mucho antes de las obras de Suspense, existió un género madre conocido como “Novela Gótica”. Aún no se definían las bases de los subgéneros fantásticos, pero ya se diferenciaba entre un ambiente “noble”, y otro “oscuro”; obras como “El Castillo de Otranto” de Horace Walpole, ya se separaban de escritores como Tolkien al distinguir un toque agrio y terrorífico, al contrario de un viaje de superación.

Uno pensaría que con el paso de las décadas, el género gótico se hubiera fragmentado para dar cabida a todos los asociados del Terror en sí, pero nada puede estar más alejado de la realidad. Hay muchas obras que no entran en Terror, porque no buscan aterrorizar al lector ni incomodarlo en la psiquis, simplemente quieren contar una historia; pero tampoco pueden clasificarse en la fantasía convencional pues su descriptiva visceral, paisajes lúgubres o situaciones amorales, terminan por distanciarlo de la clásica obra fantástica.

Estos “engendros” son quizá los más difíciles de clasificar, por lo que entran también en la Fantasía Oscura, pero también permanecen en la olvidada Novela Gótica (admitimos que lo de Gótico muchas veces es solo por dar nombre). Obras famosas que entran en este punto son “Coraline” de Neil Gaiman, “La caída de la casa Usher” de E.A.Poe, “Drácula” de Bram Stoker, y “Crónicas Vampíricas” de Anne Rice. Prácticamente todas las obras de fantasía que manejan criaturas sobrenaturales o eventos de ultratumba como herramientas para su narrativa, entran en la Novela Gótica, y la Fantasía Oscura por agregado.

Como podrá ver el lector, la Fantasía Oscura es un mundo abismal y eterno, e incluso podríamos decir que la mitad de la literatura contemporánea (más la juvenil) entra en este aspecto de narrativa. Hay muchas definiciones del subgénero, y en varias ocasiones encontrará a autores en el mismo que nada se asemejan entre sí, excepto por un pequeño punto: La Oscuridad; no importa si es ambiente, personaje, situación, narración; siempre que se opte por un punto de vista oscuro, lúgubre, malicioso, cualquier aspecto alejado de la luz, se estará tratando una obra de Fantasía Oscura, la cara maldita en la psiquis del escritor.

Un comentario en “¿Qué es la Fantasía Oscura?

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